Un gol temprano y una roja deciden el partido

Ambas selecciones necesitaban ganar, y por una diferencia amplia, para mantener viva la esperanza de avanzar como uno de los mejores terceros del Grupo I. Senegal no perdió tiempo: en el minuto 4, Habib Diarra dio el toque final a un cabezazo de Abdoulaye Seck para abrir el marcador. La situación de Irak se complicó aún más en el minuto 13, cuando, tras una revisión del VAR, el árbitro Anthony Taylor expulsó a Rebin Sulaka por evitar una clara ocasión de gol de Sadio Mané. Irak se convirtió así en la segunda selección en la historia de los Mundiales en recibir un gol y una expulsión dentro de los primeros 15 minutos de un partido, después de Colombia ante Japón en 2018.

Diez hombres resisten hasta el descanso

A pesar de la ventaja numérica y del gol a favor, Senegal no logró ampliar la diferencia durante el resto del primer tiempo, e Irak, defendiéndose con entrega, llegó al descanso sin recibir más goles.

Festival de goles tras el descanso

La resistencia iraquí se quebró diez minutos después de reanudarse el juego. En el minuto 56, Ismaila Sarr aprovechó un error de Zidane Iqbal para definir tras un pase de Lamine Camara. Poco después, el recién ingresado Pape Gueye anotó un golazo apenas 89 segundos después de entrar en el campo, y no tardó en sumar un segundo con un disparo que alcanzó más de 130 kilómetros por hora. Tras un cabezazo de Sadio Mané que se fue al travesaño, Iliman Ndiaye cerró la goleada con el 5-0, la mayor victoria de una selección africana en la historia de los Mundiales.

Lo que significa para ambos equipos

Con tres puntos y una buena diferencia de goles, Senegal aumentó considerablemente sus opciones de avanzar como uno de los mejores terceros, con un probable cruce ante Inglaterra en los dieciseisavos de final. Para Irak, que disputaba su primer Mundial desde 1986, el torneo termina en la fase de grupos.