El Emirates, una caldera

El Arsenal necesitaba ganar o empatar a cero. El Atlético debía marcar y no encajar. Desde el primer minuto, ambos equipos jugaron con una intensidad enorme. Arteta apostó por Gyokeres en punta, con Saka y Eze en los costados — los extremos debían estirar la defensa del Atlético.

La primera parte fue un partido de ajedrez. El Atlético tuvo solo el 46% de la posesión y 5 remates; el Arsenal, 13. Oblak fue extraordinario durante casi todo el primer tiempo. Luego, como ya ocurrió en la ida, Viktor Gyokeres volvió a ser el salvador del Arsenal. En el 44, recibió el pase de Saka y envió el balón al palo largo — 1-0, y el vestuario estalló de júbilo.

El Atlético sin respuesta

Simeone realizó cinco cambios en los primeros 15 minutos de la segunda parte en busca del gol. El Arsenal respondió también con cinco sustituciones, defendiendo cada centímetro. Rice fue extraordinario — destruyendo cada ataque posicional del Atlético. Oblak subió a rematar córneres al final, pero Saliba y Magalhaes ganaron todos los duelos aéreos.

Un final dramático y la clasificación

En el tiempo de descuento los nervios se apoderaron de ambos equipos — cuatro tarjetas amarillas en cuestión de minutos, dos para cada bando. El árbitro tuvo que separar a los jugadores tras el pitido final. Pero el Arsenal aguantó: 1-0, clasificado a la final con un global de 2-1.

El 30 de mayo en Budapest, el Arsenal se medirá al PSG en la final de la Champions League. Será la primera final de los Gunners en la competición en su formato actual. Gyokeres termina la eliminatoria con dos goles — el héroe indiscutible de toda la semifinal.